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PARTE DEL PREGÓN DE TABERNAS  2015 POR NUESTRO PÁRROCO DON FAUSTO MARTÍN MANCEBO.

Pregonar  es anunciar es también  llamar a la  vigilancia, a estar despiertos, a ponerse en camino, porque algo grande sucedió o está sucediendo o se aproxima.

Además para un sacerdote, la tarea de pregonar la Semana Santa es también una ocasión extraordinaria para confesar y compartir con los demás la riqueza de la fe desde su propia experiencia cristiana. Por eso, todo lo que esta noche voy a pregonar, es fruto de mi adhesión a Jesucristo y el deseo sincero de corresponder a su infinito amor.

Bien entendidas las procesiones de la Semana Santa española son la expresión de una fe que arraiga en lo más hondo del alma a la nación española y del alma de muchos españoles, quienes en el fondo saben que el ser humano tiene que dar una respuesta vital a Dios Padre en cuanto su Creador y a Dios Hijo en cuanto en su Redentor.

 Nadie queda indemne ante un Cristo atado a la columna, un Cristo crucificado, un Cristo muerto en los brazos de su Madre o un Cristo resucitado.

Los imagineros que han sabido hace esto, se han valido de la realidad sensible del ser humano para llegar a entrar en su alma.

Las imágenes y las procesiones de la Semana Santa contribuyen de forma poderosa, por tanto a alentar la fe del pueblo.

La Semana Santa nos descubre el misterio desbordante del amor de Dios a través del misterio de la Pasión de Cristo, que culminó en la Cruz y  en  la Resurrección. Pues la Resurrección de Cristo es un triunfo sobre el pecado y sobre la muerte.

La Semana Santa tiene que ser vivida comunitariamente, a nivel eclesial y personalmente , en el interior de cada uno.

 Jesucristo me llama, nos llama a cada uno de nosotros, invita a corresponder a su amor. Tengamos presente además que Él quiere asociarnos, quiere asociarme a su Pasión y Muerte redentora, lo mismo que a su Resurrección y Ascensión gloriosa, para participar en su obra redentora. No quiere salvarme sin mí, es decir no quiere hacerlo sin mi consentimiento y sin mi colaboración, sin mi voluntad y sin mi libertad.

En esta asociación a la Redención la primera y principal colaboradora ha sido la Santísima Virgen María, verdadera “corredentora” con Cristo. Ella es el “puente” de mediación por el que nos llegan las gracias divinas.

María sufrió una verdadera “compasión” en la Pasión de Cristo, pues padeció con Él.

Jesús me invita seguirle a imitarle y a  unirme a su Pasión; me mira con amor y me dice, como al  joven rico del Evangelio: Sígueme, cargando con mi propia cruz de cada día. Jesús ha muerto por mí y al quedar traspasado su costado por la lanza ha dejado abierto su corazón para mí.

En la herida de su costado , por la que puedo llegar a su corazón, Cristo me descubre que la vía de la humanidad me permite llegar a lo íntimo de su divinidad,  pues penetrando por la llaga de su costado, puedo alcanzar su corazón y sumergirme en la inmensidad del amor divino     

Que la meditación de todos estos misterios nos lleve a vivir la Semana Santa en una dimensión contemplativa, orante e incluso mística. Que no nos quedemos en la belleza de las imágenes sino que profundicemos a través de ellas en nuestra dimensión orante y que hagamos el intento por penetrar en lo más profundo de su ser para despertar en nosotros le chispa de la fe. Solo así , de esta manera podremos en tender el verdadero significado de la Semana Santa y descubrir el misterio de la Pasión , Muerte y Resurrección de Cristo         

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